LA METODOLOGÍA DEL EMPLEO CON APOYO

Aunque tengamos que remontarnos hasta la década de los años 20 para hablar de empleo con apoyo, no es hasta finales del siglo XX cuando empieza su desarrollo en Europa y en España.
Podríamos definirlo, como el conjunto de acciones individualizadas realizadas para que las personas con discapacidad puedan acceder y mantenerse en una empresa del mercado laboral ordinario.
En APROSUB, articulamos estas acciones a través de nuestro Servicio de Empleo con Apoyo, basándonos en nuestro firme compromiso de promover la mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual.
Este objetivo se logra a través de un proceso, basado en la metodología del Empleo con Apoyo y en la formación y que a su vez consta de varias fases que queremos que os sean familiares.

  1. Estudio de las capacidades del usuario.
    En esta primera fase, hacemos una valoración de las capacidades, motivaciones, intereses así como de las necesidades de apoyo de la persona. Como resultado obtendremos su perfil profesional que nos dará información muy importante para una posterior inserción laboral.
    Además, informamos tanto a la familia como a la persona, de las características y la forma de trabajar de nuestro servicio y resolvemos aquellas dudas que puedan tener entorno a la compatibilización de las posibles pensiones que perciba con el trabajo, siempre en coordinación con nuestro Servicio de Promoción Comunitaria y Apoyo a Familias.
  2. Búsqueda de oportunidades laborales.
    No menos importante en todo el proceso es la fase de la búsqueda de empleo. En esta etapa, realizamos una prospección del mercado laboral de nuestro territorio, con el objetivo de detectar puestos de trabajo susceptibles de ser ocupados por nuestros usuarios. En este sentido, es muy importante que el empresario/a quede suficientemente informado sobre las características de nuestro servicio, y que sea consciente de que tanto la empresa como la persona en cuestión, van a estar apoyados durante todo el proceso, siempre y cuando exista una vinculación laboral entre ellos. Este factor es muy importante, ya que para la gran mayoría de las empresas, por desgracia, el hecho de incorporar a trabajadores con discapacidad a sus plantillas, genera muchas incertidumbres y miedos.
    En la mayoría de las ocasiones la empresa nos pedirá cubrir un determinado puesto de trabajo, para lo cual debemos realizar un buen análisis de todas aquellas funciones que lo conforman, ya que a veces puede ser necesario una negociación con la empresa de algunas de ellas, para que se adapte lo mejor posible a las características de la persona que en principio tengamos pensado para el puesto.
    En otras ocasiones, es posible que la empresa contemple la creación de un puesto determinado, y haya optado por que sea ocupado por una persona con discapacidad, para lo cual será necesario que efectuemos un diseño del mismo, atendiendo a las capacidades y necesidades tanto de la persona como de la empresa en cuestión.
  3. Ubicación del candidato:
    Ésta fase es una de las más importantes ya que supone la elección de aquel candidato que creemos mejor va a desempeñar el puesto de trabajo en cuestión, Para ello es muy importante analizar toda la información recogida en la fases 1 y 2.
    En muchas ocasiones optamos por acordar un periodo de prácticas previo a la contratación para que el candidato vaya adquiriendo la autonomía necesaria.
  4. Apoyo en el puesto de trabajo.
    En esta etapa, se deben ofrecer los apoyos necesarios tanto dentro como fuera del lugar de trabajo, tanto a la persona como a la empresa y al resto de compañeros de trabajo. El objetivo es que la persona aprenda a desempeñar de una manera adecuada las tareas propias del puesto, a la vez que fomentamos una buena relación con los compañeros de trabajo, teniendo en cuenta además las peculiaridades de la empresa. Por lo general, este apoyo irá disminuyendo progresivamente conforme la persona vaya adquiriendo autonomía en el puesto.
    Estos apoyos varían en cada caso y dependerán de las capacidades de la persona, de la cultura propia de la empresa y de las funciones concretas del puesto.
    Desde el primer momento es muy importante fomentar los apoyos naturales en el lugar de trabajo, asesorándolos y orientándolos, con el objetivo de que sepan cómo actuar en momentos puntuales.
  5. Seguimiento periódico.
    La llegada a éste último escalón, implica que la persona ya sea autónomo en su puesto de trabajo y lleve a cabo todas las tareas de una forma adecuada y acorde con lo estipulado con la empresa.
    Éste seguimiento se lleva a cabo con el objetivo de detectar y anticiparnos antes posibles desajustes que puedan repercutir en su rendimiento laboral, siempre coordinado con los propios compañeros de trabajo así como con la familia.
    En algunas ocasiones, con el paso del tiempo las funciones propias del puesto pueden variar significativamente lo que puede implicar que nuestra presencia en la empresa se vuelva a intensificar.
    Paralelamente llevamos a cabo un programa de formación en habilidades sociolaborales con nuestros usuarios, con el objetivo de dotarles de la autonomía suficiente para acceder y mantenerse en un puesto de trabajo.

Este proceso, sería imposible llevarlo cabo sin la figura del preparador laboral, que será el encargado de guiarlo y coordinarlo.
A nivel institucional, APROSUB forma parte de la Asociación Española de Empleo con Apoyo (AESE) http://www.empleoconapoyo.org/aese/ con la que trabajamos para la puesta en marcha de proyectos y acciones que generen oportunidades laborales para personas con discapacidad intelectual a nivel nacional.
Para más información puedes visitar nuestra página web o nuestro perfiles en redes sociales.

Álvaro Castellanos Andújar
Responsable Servicio de Empleo con Apoyo de APROSUB
alvarocastellanos@aprosub.es